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Affichage des articles du octobre, 2008
De "Diario de Paris"
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Hasta el ultimo árbol intenso de la noche, rápido, cortado en la penumbra y el frío, como olvidando las ideas en que toma sitio la ciudad. Yo no sé a qué me acerco, ni sé del movimiento, esa fruta transparente que el cine ha olvidado. Sόlo he aprendido de los ropavejeros, de su incansable ciclo de desvarío y de esa arqueología fugitiva. Muebles de lluvia rala, radios de madera con ciudades bombardeadas a todas horas, tuning de la memoria. El último triciclo que entra al serpentín de una fotografía sepia, cobijando los ojos y las monedas de cien soles para un dulce de Julián. Un ropavejero y un borde de noche, las puertas que se abren sobre un cuerpo de muñeca desvencijada y otra fotografía o una placa de rayos X que describe la sinuosa vigilia de un tren subterráneo, las aguas imantadas, lo obcecado. Artilugio es abrir tu cuerpo con mis ojos, venderte a un ropavejero ebrio, magnífico. Tu paseo sin sandalias por los parques sepultados en siglos de hielo que brotan de mi cabeza enferma. ...
De "Diario de Paris"
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Por la tarde me siento a dormir en un parque de la ciudad sin rostro. Tú llegas, el resorte de la noche verde salta de las palabras “estoy durmiendo”, se nubla la espiral de tu espalda y sin decaer en el subsuelo amanezco tatuado en la banca. Saint-Germain-des-Prés. Recuerdo cόmo el ovillo del puerto, las olas y el pontόn, jalonaban la neblina en una curva infinita de matemática pesadilla. Sorteaba las tribus hostiles, las pirámides de mis abuelos y llegaba con mi sangre a tu casa derruida por los médanos que se trasladan como nombres fantasmas. Entendía siempre algunos lenguajes. Por la tarde pinto en los muros de Belleville el mapa de Lima y bebo una cerveza dorada como la telepatía. Yo diría que soy esquizofrénico y que algunas facultades de la memoria son principalmente de cemento. Yo digo de bronce. Yo digo alquimia. Para esperar que el bar cierre en tus manos -como unos párpados-, la batalla en el desierto debería comenzar como ese baile que me describiste levitando. Por el horar...